El paciente con patología periodontal. Su manejo: Desde el tratamiento conservador a la exodoncia e implantes – Dr. Alejandro Otero Ávila

La alta predeciilidad de los implantes dentales ha hecho que sean una herramienta ampliamente utilizada en la reposición de los dientes ausentes. El problema surge cuando nos enfrentamos a pacientes que presentan dientes que para muchos clínicos, hoy en día, tienen un pronóstico cuestionable y tenemos que decidir si los extraemos para posteriormente reponerlos con implantes o los tratamos para mantenerlos en boca.

Cuando nos enfrentamos a un paciente con una patología periodontal avanzada, antes de decidir la extracción de sus dientes, debemos preguntarnos que nos indican los estudios de mantenimiento sobre la supervivencia de estos y contrastarlos con los resultados de los estudios a largo plazo en los tratamientos con implantes.

Los estudios clásicos de mantenimiento periodontal (Wilson y cols.1984, Kocher y cols. 2000, Tonetti y cols. 2000) han demostrado supervivencias a 5-10 años superiores al 93-95 %. Ante esto tenemos que preguntarnos: ¿Qué nos dicen los estudios sobre la supervivencia de los implantes a largo plazo? La mayoría de los autores (Brocard y cols. 2000, Vehemonde y cols. 2002, Leonhardt y cols. 2002) informan de supervivencias que varían entre 80 y 95 %, lo que indica que, a fecha de hoy, esta no es superior a la obtenida en dientes con afectación periodontal y correctamente tratados.

Así mismo, hoy sabemos que los factores de riesgo para la posterior pérdida de inserción en nuestros pacientes periodontales son fundamentalmente el mal control de placa, el tabaquismo, algunas enfermedades sistémicas, destacando entre estas por su prevalencia la diabetes, y la presencia de afectación furcal. Por lo tanto, debemos preguntarnos qué ocurre con este tipo de pacientes cuando se les instalan implantes y qué pasa con aquellos implantes en donde se dan esos mismos factores de riesgo.

La literatura ha demostrado ampliamente que la no eliminación de los periodontopatógenos de la boca de nuestros pacientes, es decir la instalación de implantes en pacientes periodontales que no han sido previamente tratados de esta patología, implica la colonización del surco perimplantario por parte de los mismos, que la mala higiene oral está relacionada con la pérdida de hueso perimplantario, sobre todo en fumadores, que un tratamiento pobre o negligente de la periodontitis incrementa el riesgo de padecer perimplantitis y que el ratio de progresión de la pérdida de inserción alrededor de un diente o un implante es similar en un paciente dado (Aguirre 2009).

Además, sabemos que la supervivencia de los implantes colocados en pacientes periodontales que han sido previamente tratados correctamente es equivalente, y sin significación estadística, en pacientes periodontales tratados e introducidos en un programa de mantenimiento reglado frente a los pacientes sin patología periodontal. Así mismo, afirman que el índice de éxito de los mismos puede verse afectado negativamente en periodos de seguimiento largos (Klokkevold y Han 2007).

En relación al tratamiento quirúrgico de las lesiones de furcación podemos decir que la mayoría de los estudios a largo plazo no son satisfactorios, ofreciéndonos índices de fracaso muy superiores a los que nos ofrecen los implantes a medio-largo plazo (Langer y cols. 1981, Buhler 1994).

Por este motivo, en situaciones en las que la ulterior pérdida de hueso en torno a un diente con una lesión de furcación pueda exigir la utilización de técnicas regenerativas complejas parapoder instalar implantes, debemos

plantearnos la extracción de dicho diente para luego instalar un implante

para su reposición.

En relación con la diabetes, no se encontraron diferencias significativas entre los pacientes diabéticos y aquellos que no lo eran, pero las tasas de supervivencia eran bajas para las que cabría esperar en las localizaciones descritas. Así mismo, se ha encontrado tasas de supervivencia mejores en aquellos pacientes diabéticos que fueron tratados con antibióticos y antisépticos durante la instalación de los implantes que en aquellos a los que no se les suministraron (Klokkevold y Han 2007).

Con respecto al consumo de tabaco, podemos concluir que existe una diferencia estadísticamente significativa entre los fumadores y los no fumadores con respecto a la supervivencia (89,7 % en los fumadores frente a un 93,3 % en los no fumadores) y al éxito (77 % frente a un 91 %) (Klokkevold y Han 2007).

Por último, no podemos olvidar que las últimas investigaciones sobre la prevalencia de la periimplantitis (12,4 %-43,3 %) nos revelan que esta no es tan baja como pensábamos (Zitzmann y Berglundh 2008) y que por lo tanto debemos ser cautos a la hora de extraer un diente que podríamos mantener mediante tratamiento periodontal convencional. Por esto, tal y como afirman Lang y Müller (2007), “los implantes dentales representan el último recurso, estos no están para remplazar dientes, sino que deben remplazar dientes perdidos”

Aguirre LA (2009) ¿Extraemos dientes para colocar implantes? Reflexiones a propósito de un caso. Periodoncia y osteointegración 19, 57-60

Brocard D, Barthet P, Baysee E, Duffort JF, Eller P, Justumus P, Marin P,  Oscaby F, Simonet T, Benque E & Brunel G. (2000) A multicenter report on 1,022 consecutively placed IT implants: A 7-year longitudinal study. Internacional Journal of Oral and Maxillofacial Implants 15, 691-700.

Kocher T, Koning J, Dzierzon U, Sawaf H & Plagmann HC. (2000) Disease progression in periodontololly treated and untreated patiens. Journal of Clinical Periodontology 27, 866-872.

Klokkevold, PR & Han, TJ. (2007) How does smoking, diabetes, and Periodontitis affect outcomes of implant treatment? Internacional Journal of Oral and Maxillofacial implants 22 (Suppl), 173-202.

Langer B, Stein SD & Wagenberg B. (1981) An evaluation of root resections. A ten-year study. Journal of Periontology 52, 712-722

Lang NP & Müller F. (2007) Epidemiology and oral function associated with tooth loss and prosthetic dental restorations. Consensus report of working group I. Clinical Oral Implant research 18 (Suppl), 46-49.

Leonhardt A, Grodhal K, Bergstrom C & Lekholm U. (2002) Long-term follow-up of osseointegrated titanium implants using clinical, radiographic and microbiological parameters. Clinical Oral Implant research 13,127-133

Tonetti MS, Steffen P, Muller-campanille V, Suvan J, Lang NP. (2000) Initial extractions and tooth loss during supportive care in a periodontal population seeking comprehensive care. Journal of Clinical Periontology 27, 824-831.

Vehemente VA, Chiang SK, Daré S, Muftu A & Dodson TB. (2002) Risk factors affecting dental implants survival. Journal of Oral Implantology 28, 74-81

Wilson TR Jr, Glover ME, Schoen J, Baus C & Jacobs T. (1984) Compliance with maintenance therapy in a private periodontal practice. Journal of Periontology 55, 468-473

Zitzmann NU & Berglundh T. (2008) Definition and prevalence of periimplant diseases. Journal of Clinical Periontology 35 (suppl), 286-291.

 

 

Licenciado en Odontología por la Universidad de Granada
Doctor en Odontología por la Universidad de Granada
Máster Universitario en Cirugía Bucal e Implantología UGR
Experto Universitario en Periodoncia UGR
Postgrado en Estética Dental por Autrán Advanced Dental Institute, Barcelona
Especialista en Técnica All-on-four e Inmediate Fuction por MALOCLINIC
Miembro del International Team for Implantology ITI
Socio Titular de la Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración
Profesor de los Másters de Periodoncia y Multidisciplinar en Odontología Estética de la Universidad de Granada
Vocal de la Junta de Gobierno del Ilustre Colegio Oficial de Dentistas de Granada

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