Diagnóstico y Planificación en Implantoprótesis – Por la Dra. Ana Orozco Varo

Debemos asimilar que el buen diagnóstico y planificación son las claves del éxito a largo plazo de nuestros tratamientos con implantes. Realizar una planificación correcta de los casos a los que nos enfrentamos es la parte más importante y a la vez más compleja de todo el proceso restaurador, por ello es fundamental establecer un protocolo clínico en el que con claridad y precisión contemplemos la secuencia clínica a seguir para determinar cuál es la mejor opción de tratamiento implantoprotésico para nuestros pacientes.

 

La filosofía de trabajo actual implica prever cuál será la localización final de los dientes a reponer para en base a esa posición, estética y funcional, realizar la colocación quirúrgica del implante y no al contrario. En definitiva, con un buen encerado diagnóstico, obtendremos una férula radiológica que nos proporcionará cortes tomográficos que aumentan la precisión y reducen la incertidumbre y los tiempos de la cirugía. Si además nuestro cirujano se ayuda de esa férula para la colocación de los implantes, esa posición previsible de los mismos mejorará el resultado protésico con la simplificación de la selección de pilares desde fases iniciales de la planificación y evitará la complejidad técnica que siempre suponen los casos en los que tenemos malas angulaciones de los implantes.

 

Las actuales técnicas  de tomografía volumétrica de haz cónico (CBTC) suponen el complemento ideal a nuestro proceso de diagnóstico al haber solventado algunos de los inconvenientes de la TC convencional tipo dentascan, con una importante reducción de la dosis de radiación.

 

En las siguientes imágenes vemos un ejemplo de la importancia de previsualizar la posición ideal de los dientes a reponer mediante un encerado realizado según el arco dentario del paciente y su arcada antagonista. Apreciamos como la posición que podríamos decidir como idónea para la colocación del implante según la disponibilidad de hueso (pintado en rojo) supondría una emergencia del mismo totalmente lingualizada con respecto a la posición funcional de los futuros premolares mandibulares. Esta información permite planificar la técnica quirúrgica necesaria para poder conseguir una emergencia más adecuada de nuestras fijaciones, en este caso concreto resuelto mediante técnicas de expansión de cresta.

 

 

Junto con la aplicación del protocolo de diagnóstico, debemos tener en mente, mientras realizamos la planificación de nuestros casos, los conceptos biomecánicos básicos que nos aseguren un menor número de complicaciones prostodóncicas y por tanto el éxito de la restauración. Sabemos que la mayoría de complicaciones que pueden afectar a nuestro sistema implanto-protésico tienen su origen en las tensiones que recaen sobre el mismo. En base a la fórmula fundamental Tensión= Fuerza/Superficie, vemos como la manera de reducir esas tensiones será o bien disminuir las fuerzas incidentes (evitar voladizos y pónticos largos…) o bien aumentar la superficie del sistema sobre las que se distribuyen (aumentar el número de implantes, ferulizar…)

 

En definitiva, la correcta planificación de nuestro tratamiento, antes de comenzar, evitará tener que improvisar y arriesgar,  disminuyendo el estrés que nos supone la incertidumbre y mejorando el resultado final.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Licenciada en odontología. Universidad de Sevilla
Profesora asociada de Prótesis Estomatológica. Universidad de Sevilla
Experta en Prótesis sobre implantes. Universidad de Sevilla
Miembro de la Comisión académica y Profesora del Título de experto en Prótesis sobre Implantes. Universidad de Sevilla
Profesora de la Formación Contínua de Rehabilitación Protésica, Implantoprótesis y Patología de la Oclusión. Universidad de Sevilla

 

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